Hombre de la esquina rosada Jorge Luis Borges A Enrique Amorim A mí, tan luego, hablarme del finado Francisco Real. Yo lo conocí, y eso que estos no eran sus barrios porque él sabía tallar más bien por el Norte, por esos laos de la laguna de Guadalupe y la Batería. Arriba de tres veces no lo traté, y eas en una misma noche, pero es noche que no se me olvidará, como que en ella vino la Lujanera porque sí, a dormir en mi rancho y Rosendo Juárez dejó, para no volver, el Arroyo. A ustedes, claro que les falta la debida esperiencia para reconocer ese nombre, pero Rosendo Juárez el Pegador, era de los que pisaban más fuerte por Villa Santa Rita. Mozo acreditao para el cuchillo, era uno de los hombres de don Nicolás Paredes, que era uno de los hombres de Morel. Sabía llegar de lo más paquete al quilombo, en un oscuro, con las prendas de plata; los hombres ...
Sabías que... el título original del Himno Nacional Argentino era "Marcha Patriótica". Fue escrita por Vicente López y Planes y su música compuesta por Blas Parera. Es el poema inicial de La lira argentina y fue institucionalizada como Himno Nacional Argentino el 11 de mayo de 1813 por la Asamblea del Año XIII. Esta obra puede leerse como una representación de la acción propiamente dicha y de los discursos o voces relativos a ella. En cuanto a la acción, debe dividirse en la referente a la lucha armada contra el imperio español, por un lado, y el accionar ideológico emprendido a nivel de dirigencia criolla, por otro. Marcha Patriótica Sean eternos los laureles que supimos conseguir; coronados de gloria vivamos, o juremos con gloria morir. Oid, mortales, el grito sagrado: «¡Libertad!; ¡Libertad!; ¡Libertad!». Oid, el ruido de rotas cadenas; ved en trono a la noble Igualdad. Se levanta en la faz de la tierra u...
Emma Zunz Autor: Jorge Luis Borges El catorce de enero de 1922, Emma Zunz, al volver de la fábrica de tejidos Tarbuch y Loewenthal, halló en el fondo del zaguán una carta, fechada en el Brasil, por la que supo que su padre había muerto. La engañaron, a primera vista, el sello y el sobre; luego, la inquietó la letra desconocida. Nueve diez líneas borroneadas querían colmar la hoja; Emma leyó que el señor Maier había ingerido por error una fuerte dosis de veronal y había fallecido el tres del corriente en el hospital de Bagé. Un compañero de pensión de su padre firmaba la noticia, un tal Fein o Fain, de Río Grande, que no podía saber que se dirigía a la hija del muerto. Emma dejó caer el papel. Su primera impresión fue de malestar en el vientre y en las rodillas; luego de ciega culpa, de irrealidad, de frío, de temor; luego, quiso ya estar en el día siguiente. Acto continuo comprendió que esa voluntad era inútil porque la muerte de su padre era lo único que había sucedido en el mun...
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